sábado, 20 de diciembre de 2014

Liv Ullmann

Liv Ullmann
DE OTROS MUNDOS

Liv Ullmann

Tokyo, 1938
Actriz de cine noruega. Hija de un ingeniero de minas agregado en la Embajada noruega en Japón, cuando los alemanes invadieron el país de sus padres, su familia se trasladó a Japón y a Toronto (Canadá), donde se fundó lo que se llamó la Pequeña Noruega con exiliados que huían de la ocupación. Con la muerte de su padre, en 1945, volvió a su lugar de origen, instalándose en Trondheim, principal puerto noruego, a 400 kilómetros de Oslo.
Liv Ullmann en el rodaje de Gritos y susurros

A los diecisiete años marchó a Londres para estudiar arte dramático en la Weber-Douglas School con Irene Brent como profesora. Estuvo en la capital británica durante ocho meses, pero al terminar el curso fue suspendida en un examen de un teatro de Oslo, donde consideraron que carecía de talento. Posteriormente se matriculó en el Conservatorio de Arte Dramático, donde destacó como alumna brillante.
Pronto consiguió su primer papel importante, el de Anna Franck, en el Teatro de Stavenger. Su interpretación le abrió las puertas del Teatro Nacional de Oslo donde interpretó obras de Bernard Shaw, Bertold Brecht y Shakespeare, a la vez que comenzó a rodar algunos filmes de pequeño alcance.
A los veintiún años contrajo matrimonio con el psiquiatra de Oslo Hans Jacob Stang, cinco años mayor que ella. Viajó a Suecia y en Estocolmo conoció a Ingmar Bergman, quien la contrató en 1966 para la película Persona. Desde entonces su vida quedó ligada al gran director sueco. Pronto comenzó el romance entre ambos y fruto de él fue una hija, Linn. Cuando las relaciones entre ambos se fueron enfriando, Liv Ullmann siguió, no obstante, rodando películas de Bergman, hasta un total de once, entre ellas La hora del lobo, en 1967; La venganza, en 1968; y Pasión, en 1969.
Bibi Andersson y Liv Ullmann en Persona (1966)

Hollywood la reclamó para cuatro producciones. En 1972, volvió a rodar con Bergman la película Gritos y susurros. En esta nueva etapa participó en varios filmes de Bergman: Secretos de un matrimonio, en 1973; Cara a cara al desnudo, en 1976, por la que recibió en enero de 1977 el premio a la mejor actriz del año, que le otorgó el Círculo de Críticos de Cine de Nueva York; El huevo de la serpiente ySonata de otoño, en 1977. Otros directores para los que ha trabajado Ullman son Troell, con el que rodó La novia de ZandyLa AbdicaciónLos emigrantesEl Nuevo Mundo y Los pioneros; y el español Juan Luis Buñuel, con quien trabajó en Leonor(1974).
En 1980 rodó la película Richard's things y fue nombrada embajadora de la Unicef. Viajó desde entonces tanto por países del Tercer Mundo como por los desarrollados, buscando en estos últimos una mayor ayuda económica para la organización. Como representante de esta organización se ha preocupado de la infancia y ha visitado numerosos campos de refugiados en zonas de conflictos bélicos y ha pronunciado conferencias sobre el tema. A la vez, es representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). A estas dos actividades representativas dedicó desde entonces gran parte de su tiempo.
En 1981 participó como codirectora, junto con A. Cohen, N. Dowd y M. Zetterling, en la película Love, en la que toda la labor estaba en manos de mujeres. Regresó a los escenarios londinenses en 1985 con la obra Tiempos pasados, de Harold Pinter. Con posterioridad, participó en la película Los compañeros del diablo, dirigida por Terence Young, y en la versión para televisión de Los indiferentes, en 1988, basada en la novela homónima de Alberto Moravia y dirigida por Mauro Bolognini.

Ingmar Bergman y Liv Ullmann

En septiembre de 1988 recibió el premio de interpretación del Festival de Cine de San Sebastián por su papel en la película La amiga, de Jeanine Meerapfel, en la que encarnó a una de las madres argentinas de la plaza de Mayo. A principios de 1991 coprotagonizó en Israel el rodaje de una película, que sufrió retrasos en la realización por el conflicto Irak-Kuwait. El filme, coprotagonizado con Michael York y dirigido por Ziwmond Vilmos se tituló La larga sombra.
Debutó como directora de cine, en solitario, en octubre de 1991, con la películaSofie, rodada en Copenhague y basada en una novela del danés Henri Nathansen, y con ella consiguió en el Festival de Montreal el Gran Premio Especial del Jurado, el Premio Ecuménico por sus valores sociales y el Premio a la película más popular del Festival. Durante el mismo año, protagonizó con Max Von Sydow y Ewa Froling la película The Ox, a las órdenes de Sven Nykvist. Ésta fue seleccionada para representar a Suecia en los Oscar en 1992.
Después de promover en febrero de 1994 en el Berlinale su segundo proyecto como directora, Kristin Lavransdatter, éste se hizo realidad y fue la película de mayor presupuesto de Noruega. Estrenada en agosto de 1995, se convirtió en el mayor éxito de público y taquilla de este país nórdico. La película narra una historia de pasiones y conflictos ambientada en la Edad Media, basada en el libro de Sigrid Undset. Por ella recibió el Gran Premio Especial de las Américas por su contribución al cine como actriz y directora el Festival de Montreal de 1995.


Ullmann, en su biografía: «No sé qué hubiera sido de mí si no dejo de beber»

El martes se presentó «El trayecto de una vida», libro en el que Liv Ullmann revela secretos de su relación con Bergman, así como su alcoholismo

Actualizado 11/11/2005 - 03:39:20
La actriz noruega, en una imagen de archivo
La actriz noruega, en una imagen de archivo

Por CARMEN VILLAR MIR

ESTOCOLMO. En «El trayecto de una vida», que consta de 272 páginas profusamente ilustradas, Bjornstad relata la vida de la actriz y directora noruega, nacida en Tokio en 1938 y educada en Canadá, Nueva York y Oslo, que se dio a conocer mundialmente en 1966 al encarnar a Elisabeth Vogler en la película «Persona» de Ingmar Bergman. Tras esa primera aparición, Liv Ullmann, que con su tez blanca, pelo rubio, ojos azules y aspecto frágil era la perfecta encarnación de la mujer nórdica, interpretó nada menos que once largometrajes a las órdenes del director, con el que, además, vivió durante nueve años una apasionada relación amorosa. De esa relación, que no terminó en boda, fue fruto una niña, Linn, que hoy es una de las escritoras escandinavas más populares.


Se trata de un relato de una lucidez deslumbrante y muy fácil lectura, que describe con agilidad los apasionados sentimientos, las situaciones vividas y los recuerdos más crueles de aquella joven actriz deslumbrada por el genial Bergman. Una alegoría sobre la sexualidad y el amor hecha con magia a partir de las palabras de la protagonista. No es un ajuste de cuentas, sino una confirmación que no deja lugar a dudas de que el único hombre al que Ullmann amó de verdad fue el cineasta y dramaturgo sueco: «Sólo hay un amor. El resto son variaciones».



«El vodka me daba coraje». Liv Ullmann desvela a su biógrafo uno de sus secretos mejor guardados: el alcoholismo. Absolutamente nadie podía imaginar que esta actriz de primera fila, esta diva conocida por su genio interpretativo, su profesionalidad y su sentido común, necesitara cada día para «funcionar» beber varios vasos de whisky, de vodka o de cualquier otro licor.



La actriz hace un honesto ejercicio de reflexión con altas dosis de realismo y cuenta que la botella era su mejor aliada, que un vaso de vino tinto daba color a un día opaco y que dos de whisky le ayudaban a olvidar. Cuando alcanzó la frontera del «ni una más», tuvo la suerte de recibir la ayuda necesaria para desintoxicarse. Hoy, que ya ha dejado totalmente la bebida, confiesa a Björnstad: «No sé que hubiera sido de mí si no termino a tiempo».



«Todo giraba alrededor de él». Aunque la suya es una vida con peso propio, Liv Ullmann sigue cargando con el tópico de haber sido la «musa» de Bergman. Por eso, no resulta extraño que gran parte de sus confidencias se refieran a la relación con el cineasta, a quien hoy le siguen uniendo «profundos sentimientos; hablamos constantemente por teléfono, ya que él prefiere estar sólo». Aunque Ullmann no explica qué la empujó a caer en ese vicio que pronto se convirtió en necesidad vital, puede leerse entre lineas que fueron los agitados años vividos con Bergman, la dificultad de lidiar con aquel«monstruo» que la tenía dominada, sus celos (los de ella) y su turbulenta separación las causas de su adicción.



Otras «revelaciones»: La actriz y directora también cuenta a lo largo de las páginas del libro las relaciones más o menos íntimas que ha mantenido en su vida con otros hombres, como Henry Kissinger, uno de sus amigos más queridos. Y, entre otras revelacionesextraordinarias, confiesa haber sufrido una complicada operación de corazón «in extremis» hace tres años y, también, haberse sometido a un aborto, algode lo que siempre se arrepintió.



«Casa de muñecas». El gran sueño de Ullmann es llevar al cine «Casa de muñecas», de Heinrik Ibsen: «Tengo ya el guión terminado... Yo soy como Nora, esa niña que se encontraba tan sóla que tuvo que pagar a una amiga para que fuera con ella al cine».

HEMEROTECA / 11 / 11  2005

Liv Ullmann
La "aterradora" experiencia 
de Vargas Llosa 
con Liv Ullmann
JUAN CRUZ Estocolmo 8 DIC 2010 - 19:46 CET


La actriz Liv Ullman y Mario Vargas Llosa, invitados al programa Skvlan de la Televisión pública sueca. / CLAUDIO ÁLVAREZ
Se quedó aterrada esta tarde Liv Ullmann, una de las principales musas de Ingmar Bergman, cuando Mario Vargas Llosa dijo en la grabación de un popular programa de la televisión estatal sueca (Skavlan, como su presentador) que su experiencia con la actriz, en un jurado del festival de Berlín, había sido "aterradora".
Lo explicó en seguida el premio Nobel de Literatura, pero en esos segundos que se quedó la palabra en el aire los ojos purísimos y azules de la actriz, que ahora tiene 72 años, dos menos que el escritor, permanecieron abiertos como perlas.
Lo que dijo Vargas Llosa fue que, durante esos días de jurado, Liv, que era la presidenta, impuso reglas tan estrictas, normas tan exactas sobre algunos de los elementos de los que había que partir para evaluar los filmes, que en algún momento "desapareció para mi el encanto de las películas" para ocuparse tan solo de la luz y de los efectos especiales, además del sonido o la vestimenta.
Entre bromas discurrió esa parte de la conversación conducida por uno de los más populares presentadores suecos (de origen noruego: en Noruega también se ve el show); y siguió el encuentro ya por cuestiones mucho más serias. Por ejemplo, ¿por qué escribe Mario acerca de las dictaduras? La "dictadura" de Liv Ullmann en aquel jurado era llevadera, pero otras dictaduras le han perturbado siempre, y por eso escribe de ellas. Desembocó la reflexión en la figura del padre, a quien Mario conoció cuando creía que estaba muerto. Y con él vivió una experiencia ahora sí realmente aterradora, pues le sacó del paraíso en el que vivió diez años con su madre.
Como ha contado muchas veces Mario Vargas Llosa, y reiteró en su discurso de aceptación del Nobel, esa experiencia le condujo, sin duda, a la literatura, que le salvó de la opresión que significó la figura del padre. Cómo no, el presentador le preguntó por su riña con Gabriel García Márquez, que fue su amigo; él ha llegado al acuerdo, dijo, con el escritor colombiano de no hablar jamás de ese incidente (en virtud del cual, le recordó el periodista, le dejó "un ojo morado" al autor de Cien años de soledad) "para dejarle algo misterioso a los biógrafos" que tengan ambos, y tampoco quiso decir nada, por tanto, del "ojo morado"...
Liv Ullmann sigue teniendo el aspecto con el que aparece en cintas históricas de Bergman; ayer estaba radiante y en forma; cuando se recuperó del susto que le dio aquella palabra de Mario Vargas Llosa ("aterradora": el presentador le había pedido que definiera con una palabra tan solo su experiencia con la actriz en el jurado de Berlín), ya recuperó ese aspecto entre juvenil y maduro que le ha ido dando la vida; ahora tiene el aire de una Katharine Hepburn bastante juvenil, sonriente y feliz; y sonrió felizmente cuando Mario habló de su relación con Patricia, su mujer, y con sus hijos, de la que ya había hablado en su discurso de Nobel. Al final la actriz le dijo al Nobel: "Es usted un sabio. Me encanta escucharle".
Le escuchó muy atentamente. Y no sólo ella se dio cuenta de que a Mario Vargas Llosa le falla la voz, "después de todos los excesos verbales que he cometido estos días". Un enorme aplauso recogió el momento en que la actriz y el escritor (que también ha sido actor) se abrazaron ante la mirada complacida de Frederick Skavlan.

FILMOGRAFÍA
DIRECTORA
  • 2014Miss Julie
  • 2000Infiel
  • 1996Encuentros privados
  • 1995Kristin Lavransdatter (la novela de Sigrid Undset)
  • 1992Sofie
ACTRIZ
  • 2006The danish Poet corto animado (voz)
  • 2003Saraband
  • 1994:
    • Zorn (TV)
    • Drømspel
  • 1992La sombra distante
  • 1991Sadako and the Thousand Paper Cranes (voz)
  • 1990Mindwalk
  • 1989Juicio a un desconocido
  • 1989La Amiga (Argentina)
  • 1987Gaby
  • 1984La diagonal del loco
  • 1978Sonata de otoño
  • 1977:
    • Un puente lejano
    • El huevo de la serpiente
  • 1976Cara a cara
  • 1975Leonor
  • 1974La abdicación de una Reina
  • 1973:
    • Secretos de un matrimonio
    • 40 Carats
  • 1972:
    • La papisa Juana
    • La nueva tierra
    • Gritos y susurros
  • 1971El visitante nocturno
  • 1969Pasión
  • 1968La vergüenza
  • 1967La hora del lobo
  • 1966Persona


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